Habiendo tenido una clasificación decepcionante, el equipo trazó una estrategia inusual al ser los dos únicos pilotos, además de Hulkenberg, en comenzar el compuesto más duro.
A Jaime, la estrategia le dio casi un punto, porque después de haber acumulado un amplio colchón sobre el Force India de Liuzzi, hizo su parada para cambias las gomas. A partir de ese momento el español estaba volando y si no fuera por que Hulkenberg le frenó y la carrera hubiera tenido un par de vueltas más, podría haber cazado a los dos Sauber, que andaban rodando mucho más lentos que él.
Jaime logró la tercera vuelta rápida de la carrera, todo un logro si nos fijamos en la calidad del resto del pelotón.
El nombre Hulkenberg surge de nuevo en la carrera de Sebastien Buemi, ya que fue el alerón delantero del Williams el que le dió por la parte trasera derecha al piloto suizo, lo que le obligó a una parada en boxes en la primera vuelta, condicionando su carrera a partir de ese momento. A pesar de que su ingeniero le decía por radio que el coche estaba tirando a un lado y que había malas vibraciones, el joven piloto suizo empujó tan duro como pudo y sorprendentemente logró establecer algunos tiempos de vuelta bastante buenos.